Y… ¿por qué la fotografía?


 
 
Ya entrado en preguntas así, porque no cuestionarme otra de mis pasiones.
 
La Fotografía, muchos la definen como un arte burgués y otros como una manera de pintar mediante el uso de un artefacto. La primera definición se acerca más a lo que es un reproche en el que para desarrollar la acción creativa se requiere, propiamente dicho, una cámara, papel fotográfico, químicos y un estudio; de no conocer el proceso, acceder a un buen estudio y eso cuesta. La segunda, es más crítica hacia quienes carecemos de habilidad para el dibujo, aunque tengamos lo que se dice un buen ojo. Tengo que reconocer que me inclino más hacia la segunda.
 
Hacer fotografías puede ser tan fácil o difícil como uno quiera y dependiendo de los objetivos que uno mismo pretenda: Hoy en día, la posibilidad es amplia y los únicos límites son la creatividad y el ingenio, ya se puede lograr una buena captura utilizando el teléfono celular, una cámara digital o ya las cada vez menos usuales, réflex. Por experiencia propia, suelo ser muy crítico con la fotografía digital y las herramientas de las que se vale; sin embargo, por comodidad y alcance en muy buenos momentos, recurro a ella con cierta frecuencia. Aunque no dejo de resistirme a su uso, prefieriendo el control manual de una cámara.
 
La fotografía para mí, tiene dos dimensiones: la personal y la externa. En la personal, reflejo uno de mis mayores temores que el llegar a perder la memoria algún día y para ello procuro guardar las imágenes de los momentos y quienes me acompañaron en ellos, incluso las imágenes que tal vez sólo yo pueda entender. La externa, por su parte, es mi visión de las personas (en el retrato), mi visión de la realidad social y los detalles que puede esonconder una estructura. En ese aspecto soy muy tradicional.
 
Reconozco que trato de trazar mi propio estilo, sin imitar burdamente a quienes admiro. Entre ellos reconozco como indiscutible a Henry Cartier-Bresson y a Manuel Álvarez Bravo. En segundo lugar, por ser discipulas y contemporáneas de Álvarez, a Tina Modotti y Dolores Olmedo, su cercanía con los creadores de su tiempo les dio la oportunidad de capturar imágenes que son hoy emblemáticas de la cultura mexicana.
 
A manera de leyenda, Kevin Carter, a quien la fotografía que le valió el premio Pulitzer, le costó la vida; no obstante, será un ejemplo para cualquier fotográfo, que intente captar una imagen reveladora sin llegar a asumir el conocimiento de su causalidad. Es por ello que el fotoperiodismo y el turismo, suelen esconder cierta conmiseración fatua que se acerca a la insensibilidad.
 
Entonces, reconozco su dimensión social y humana. Su poder para detener el tiempo y darle a una fracción de segundo la inmortalidad de la luz, el guardar una sonrisa y una mirada, la nostalgia de una tarde y la soledad de una ciudad. Es un arte, en tanto no se haga superficial su sentido.
 
 
Alejandro Omar
 
 
Frase de la Semana: Aquel que dijo "Más vale tener suerte que talento", conocía la esencia de la vida. (W.A.)
 
 

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About Alejandro O.

Internacionalista mexicano.