¿Bono mató al Foro de Davos?


 

Año con año, desde 1971, el World Economic Forum (Foro Económico de Davos), WEF, se ha realizado ininterrumpidamente. Se atribuye que Klaus Schwab, con el apoyo de diversas organizaciones industriales y la Comisión Europea, concibió el Foro como una manera de acercar al sector público y privado en iniciativas y proyectos en donde convergieran intereses comunes, en aquel momento surgió como el European Management Forum. Algunos otros interpretaron que la creación del Foro era una forma de consolidar un proyecto europeo de libre mercado y sus posibilidades de exportarlo hacia otros lugares del mundo.

Pronto el Foro se convirtió en un lugar donde importantes voces daban su opinión y éstas eran escuchadas. En últimos años esas opiniones fueron perdiendo su eco conforme presencias cada vez más superficiales fueron haciendo su aparición en Davos, la presencia de personajes del mundo mediático llevó consigo lo superfluo de sus opiniones, lo insostenible de sus opiniones que consecuentemente opacaron el verdadero sentido de reunir líderes mundiales. Quizás el más recordado de ellos sea Sir Paul David Hewson, mejor conocido como Bono, uno de los personajes más proclives a colocarse del lado de las opiniones que generan más simpatía entre su mercado, indudablemente su carisma como la de otros “famosos”, en lo referente al WEF, para tener presencia en los medios al igual que para desprestigiarlo. Desde la década de los 1990, la presencia en el WEF garantizaba cierto prestigio y reconocimiento, además de la tan buscada presencia mediática. El núcleo del Foro, no se encuentra en las aburridas y, algunas veces o muchas de ellas, las intrascendentes platicas de quienes han logrado pagar su lugar en la palestra global sino en las reuniones vis a vis y los eventos periféricos; es decir, cuando el calibre de cada personaje se mide por su capacidad de hacer relaciones públicas y conducirse exitosamente en la gélida jungla de Davos-Klosters.

La edición de este año se enfocó en las estrategias que se deberán emprender para la recuperación económica global, así se concluyó con lo predecible: se urgió a las economías del G-20 a unir esfuerzos para devolver la “prosperidad” al mundo; William Clinton se comprometió, a través de la Clinton Global Initiative, a trabajar por la reconstrucción de Haití (claro, aprovechando la impronta); mientras que Stephen Harper, Lee Myung-Bak, Felipe Calderón y Nicolás Sarkozy se comprometieron lograr un acuerdo global para prevenir futuras crisis. Mientras que, Melinda y Bill Gates, prometieron vacunar a más de 8 millones de niños en países en vías de desarrollo… ¿Bonito no? El mundo cantará tomado de las manos “It’s small world after all…”. Mis razones: Las economías globales poco podrán hacer para que los principales agentes financieros globales asuman riesgos que comprometan la estabilidad de las instituciones bancarias, pensar en una mayor regulación podría derribar de sus escaños a más de un puñado de políticos; William Clinton busca aprovechar la crisis haitiana para recaudar mayores recursos y emplearlos en lo que podría parecer la nominación para el Premio Nobel de la Paz; en Canadá saben bien lo ha sido esta crisis global y creo que aún tienen mucho por trabajar ya que su economía se mantiene muy ligada a la estadounidense, sin duda buscan la recuperación; en Corea las cosas no van tan mal y el buen ejemplo son las ventas que obtuvo Samsung en 2009 superaron el 75%; para México las cosas van más que difíciles y su presidente pretende encabezar proyectos globales y retomar un activismo internacional con el sustento de una economía en estado crítico: pobreza alarmante, inseguridad y una elevada dependencia del sector externo, sin mencionar la del petróleo; finalmente, el presidente Sarkozy (o más bien, sus redactores de discursos) supo colocar bien las consignas de los antiglobalización y manifestantes durante su intervención, situación que le otorgó presencia en los titulares y no solo eso, también el haberse convertido en un ferviente crítico del sistema financiero lo cual nos demuestra que el denominado populismo internacional no siempre se alberga en las izquierdas…

Demasiadas palabras, demasiado protagonismo y los verdaderos resultados del foro no los conoceremos, en privado se habrán firmado un sinnúmero de compromisos  y acuerdos de inversión, se habrán negociado posiciones y facilidades para algunos negocios – ninguno de ellos figuró en el boletín final del WEF. No se puede demandar transparencia porque actos así tienen una naturaleza distinta que obedece a principios de relación construidas sobre una base de intereses económicos y financieros, privados que sólo atañen a quienes los firman. La credibilidad se puede exigir, o se la pueden exigir los mismos organizadores que en este momento enfrentarán un nuevo reto: el de ya no ser el principal foro internacional. Afortunadamente están surgiendo otros en donde convergen mentes y voces que se encaminan a proyectos con los que se puede o  no estar de acuerdo pero que parecen cumplir más con la demanda social en muchas direcciones, tal es el caso de TED. Efectivamente, puede ser un club más pero al menos se ha alejado de las montañas y toma como sede una ciudad más cercana a las personas que quieren y pueden oír a quienes tienen algo que hablar – no sólo figuras que emprenden la fama con una bandera que no les corresponde, en todo caso vuelvo a remitirme a Bono… y también a Manu Chao en un foro que también comienza a alejarse de sus orígenes por simple contraposición: Porto Alegre.

 

 

 

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About Alejandro O.

Internacionalista mexicano.