Entre los Andes y la Cumbre


 
A modern democracy is a tyranny whose borders are undefined;
one discovers how far one can go only by traveling in a straight line until one is stopped
[Norman Mailer, in Memoriam]
 
 
 

Era una duda frecuente al ver una fecha predeterminada como el 11.11.2007 saber que estaría haciendo o en qué condiciones llegaría a ese día y no es que la haya elegido así, al menos no de manera consciente sino fue por casualidad porque sabía muy bien desde el primer momento que me planteé esa interrogante, el mismo día pero de cinco años atrás, que finalmente tenía conmigo una llave que me abriría una inmensa gama de posibilidades. Empujado por la casualidad y por un impulso estudiantil universitario fue que llegué a Madrid ya hace casi 5 años, siendo sólo el inicio de una serie de acontecimientos que me han traído de un lugar a otro, incluyendo éste que voy a contar pues simbólicamente guarda un significado especial ya quejustamente cierra un lustro que es igualmente representativo de mí y mis vivencias. En todo caso siempre va muy apegado a mi profesión y mis estudios, que de alguna manera pertenecen al conjunto de la gran aventura que es nuestra propia vida.

 

Quizás fue hasta ayer cuando me di cuenta de lo activo que ha sido este año en cuanto a desplazamientos y más que eso en reencuentros. El primero en este lapso, después de más de 3 años de distancia y no de separación, fue en Suiza en noviembre pasado; y el último, por aventura profesional a Chile, del cual acabo de llegar. Entre ambos, alguna escapada y uno que otro retorno a manera de intermedios sin dejar de lado mi actual base que es, de momento, Madrid.

 

Fue la suerte acompañada de una convicción personal lo que me llevó a Chile y no tanto la casualidad, guiado por el entorno académico y político que ofrecía al ser la sede de la XVII Cumbre Iberoamericana. A lo largo de mi estancia en el país andino, quince días con exactitud, el tema de trabajo fue la Cohesión Social; claro está, que mi curiosidad profesional y de viajero, no de turista subrayo, era observar el ambiente de uno de los países que me resultan más interesantes del Continente Americano. En cuanto al aspecto internacional, más apegado a mi carrera, pude ser testigo de muchas de las reuniones que van conformando los documentos de trabajo y enfoques que culminarían en la Sesión Plenaria de la Cumbre; y por otra parte, el afán de conocer y observar me hizo descubrir ciertos detalles interesantísimos sobre la cultura popular chilena, una sutil vinculación con México y de ésta forma con cada descubrimiento, reflejarme en el espejo de las identidades y afianzar la mía como joven mexicano y latinoamericano.

 

Desde una perspectiva regional la Cumbre Iberoamericana es sólo una de las varias que atañen a los países del espacio americano, posiblemente sea la tercera importancia después de la Cumbre de las Américas y la Cumbre América Latina, Caribe y Unión Europea, que al mismo tiempo es el preámbulo de la última Cumbre citada. La primera Cumbre, efectuada en 1991 en Guadalajara, México, surgió por iniciativa conjunta del Gobierno Español, encabezado por el Rey Juan Carlos y su Presidente Felipe González, y el Gobierno Mexicano, presidido por Carlos Salinas de Gortari, su objetivo era afianzar las relaciones españolas en el marco de las celebraciones del quinto centenario del Descubrimiento de América. Desde luego, en el aspecto político España se encontraba en una fase de transformación producto de su ingreso a las Comunidades Europeas que incidiría decisivamente en el diseño de su Política Exterior y uno de sus ejes de acción más importantes, es sin lugar a dudas su relación con los países latinoamericanos ya sea por el nivel de inversiones que se comenzaban a dirigir en ellos o por nexos de afinidad cultural. No obstante, muchas veces se ha ignorado el momento coyuntural que Latinoamérica experimentó al inició de la década de los noventa, en donde el paulatino alejamiento en materia de política exterior por parte de Estados Unidos permitiría a España desarrollar una política más activa a partir de ese momento, dicho fenómeno contribuyó a enfocar una política de cooperación y ayuda al desarrollo estrechamente vinculada con la demanda de bienes y servicios españoles en Latinoamérica, situación que posteriormente desencadenaría una serie de críticas y malestares a nivel gubernamental debido a los altos costos que propiciarían un viraje en la estrategia durante la Presidencia de José María Aznar. Aunado a ello, España ha sido particularmente entusiasta con los temas relacionados con la integración regional, a razón de los beneficios que ha significado en términos económicos su adhesión a la Unión Europea y es ahora, el enfoque que el Presidente José Luís Rodríguez Zapatero ha elegido para el ámbito iberoamericano y con una importante consideración hacia temas sociales, democracia y derechos humanos.

 

El haberse realizado la Cumbre de manera ininterrumpida desde hace diecisiete años, no significa que sea estable del todo ya que ha pasado por constantes períodos de crisis y escepticismo entre los gobiernos del espacio iberoamericano. Desde un principio, se solicitó al Gobierno de México ser la sede del primer encuentro ya que podría resultar un condicionante altamente sensible en ciertos países haberse realizado en Madrid por primera vez, es seguramente esta consideración la que ha obligado a los Estados Miembros ha favorecer al alternancia de sedes entre los países ibéricos y los americanos. El segundo aspecto que ha sido constantemente criticado a las Cumbres es su carácter discursivo y demagogo; sí bien es cierto, que durante las reuniones de los Jefes de Estado y de Gobierno se firmaban documentos cuyos efectos no eran más que palabras escritas en el papel, lo que obligó a institucionalizar progresivamente las Cumbres, creando para ello una Organización Internacional que diera continuidad y seguimiento a los mandatos que emergieran de la Cumbre. En último lugar, vinculado con el segundo aspecto, la continuidad de reuniones y el exceso de una burocracia internacional en torno a Organizaciones creadas según el optimismo de los gobernantes que las conciben, fueron restándole legitimidad e incluso las críticas hacia un modelo que iba adquiriendo las características más bien propias de un Commonwealth; la solución fue además de fundar la Secretaría General Iberoamericana, contar con el respaldo de las Naciones Unidas representadas por su Secretario General, al respecto han participado los dos últimos: Kofi Annan y Ban-Ki-Moon.

 

Durante las Cumbres se han discutido una gran variedad de temas que abarcan distintos ámbitos, de los cuáles sólo me limitaré a analizar el último que es Cohesión Social. La definición de éste concepto es ambigua e inexacta, no sólo para mí sino para los académicos de ambas regiones que han buscado darle sentido a esta iniciativa pero es posible mediante sus objetivos explicar su objetivo, el cual implica una participación de los sectores privados y públicos para reducir las brechas económicas entre los sectores más desiguales mediante políticas públicas, programas sociales, redistribución fiscal y participación política, en ese sentido la Cohesión Social se inspira en el modelo europeo de Cohesión y tiene perspectivas integracionistas; es decir, que los países adopten el modelo y establezcan mecanismos para reducir la desigualdad no entre sus sociedades sino entre ellos mismos. En cierta forma escribirlo resulta muy fácil pero ejecutarlo en plan de políticas públicas requiere reformar prácticamente todos los sistemas de administración gubernamental y gestión en Latinoamérica, lo cual implica grandes costos políticos y evidentemente económicos.

 

Más allá de eso, la Cohesión Social como tema se inserta en la coyuntura política actual de la región en la que es posible percibir una clara división entre perspectivas diametralmente opuestas: de un lado, gobiernos de corte liberal y por la otra, gobiernos que tienden hacia una izquierda nacionalista reivindicativa; es decir, que una lectura a conciencia del tema indica que la idea de Cohesión Social marca una línea claramente visible entre lo que se denominan políticas sociales de corte “populista” (no me gusta usar el término indiscriminadamente como suele hacerse pero sólo por hacer la distinción) y políticas sociales que coadyuven a una menor desigualdad. Esta polarización política se hizo presente en la confrontación entre el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, y el Jefe del Estado Español, Juan Carlos I de Borbón.

 

Sin embargo, el tema de la cooperación y la lucha contra la pobreza en países de renta media, como los Latinoamericanos, sigue en la agenda de las Cumbres y en la relación de cada uno de ellos con España. En lo personal, considero que las desigualdades son solamente abatibles por medio de la educación, que brinda una plataforma de igualdad en cuanto a ciertos principios y valores; la alimentación acompañada de sistemas de salud viables hacia poblaciones altamente vulnerables; y finalmente, el empleo digno y que brinde oportunidad de romper con los círculos viciosos de la pobreza, sobre todo en los jóvenes, quienes hoy representan el mayor grupo demográfico de la región y desafortunadamente, quienes sufren las consecuencias de la pobreza, quienes han dejado de creer en las instituciones y diariamente se vuelcan hacia modos alternativos de vida que suelen encontrar en las organizaciones criminales.

 

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About Alejandro O.

Internacionalista mexicano.