2009: Año del Buey (o del wey)


 
 

Muchas lágrimas y golpes en la pared se habrán arrojado como saldo al cierre este año para algunos. Para otros, uno que conozco casi personalmente, jugosas ganancias que son resultado del aprovechamiento de las oportunidades y de cierta audacia. Las ventajas son de quien las toma y no culpo a nadie de eso. Yo solo digo la verdad, la digo con tecleando con una cerveza en la mano – así que someto al juicio de todos si deciden hacerle caso al borracho o al niño que no miente.

Hoy estamos a punto de cerrar lo que para muchos ha sido el peor año de la década, una década calificada por algunos medios como la década pérdida – lo cierto es que quien lo afirma, son ciertos periódicos que han visto afectados sus ingresos por concepto de publicidad frente a uno de los ganadores del año: Google. Desde luego no es posible decir que una década se ha perdido por un mal año si también se rompieron récords de riqueza en todos niveles, sobre todo de aquellos que tienen soberbias riquezas: las ganancias de unos son las pérdidas de otros o, lo mismo que, a grandes perdedores hay exorbitantes ganadores. Pero si en esta década hemos visto lo más decadente de la cultura pop – que más bien llamaría la detestable cultura iPop – se debe decir que disfrutamos de grandes e inolvidables películas, y musicalmente hablando a las pruebas me remito, algo que disfrute mucho fue ver el último documental de Rolling Stones, Shine a Light.

La década, en términos de Relaciones Internacionales, fue marcada por el extremismo islámico. El terrorismo se volvió tema central de todo análisis y paradigma teórico-metodológico. La cuestión de la identidad y los fundamentos se constituyeron en torno a un rampante conservadurismo que ganó mucho terreno a nivel internacional, y al menos en América Latina los llamados democristianos fueron ganando terreno. Al menos el primer lustro de la década, fue marcada por El Choque de las Civilizaciones (de Samuel Huntington), un artículo escrito en los 90’s pero que influyó excesivamente en la visión de la casi extinta década que hoy vivimos, incluso muchos académicos se dejaron seducir fácilmente por los argumentos de este libro. ¿Argumentos..? Sin embargo, no se puede descartar el efecto que el extremismo religioso tuvo en nuestras sociedades, solamente una serie de atentados definió la línea entre el bien y el mal, una simple pero significativa alegoría maniquea que aún define el lado del mundo al que una entidad político-estatal pertenece.

A nivel nacional, los 00’s trajeron un cambio de partido. La llegada de Acción Nacional a la Presidencia fue una ilusión que tardó poco en desvanecerse por su misma naturaleza. El liberalismo no necesariamente representó una reforma de las estructuras sociales y políticas de México, Vicente Fox terminó siendo una imagen pintoresca y trascenderá a la historia como uno de tantos presidentes. Hoy continúa el gobierno de bajo el sello del PAN y aunque tibios cambios se muestran en la administración pública, los temas de seguridad se mantienen a la cabeza de la agenda, el problema del narcotráfico ha crecido a un nivel que llega a ser un problema de seguridad nacional y la sociedad se mantiene cada vez más apática.

A nivel personal, el inicio de esta década coincidió con mi mayoría de edad. Mi conversión a ciudadano del Estado Mexicano. Ingresé a la universidad. Me gradué como Licenciado en Relaciones Internacionales, decidí embarcarme – por coincidencias de la vida – a España para estudiar un año de intercambio académico en la UCM y luego volver para estudiar la maestría. Mi educación llevó un sello jesuita – humanista y crítico de la sociedad, como si esto no fuera redundancia… lo es ya que soy agnóstico. Debo decir que grandes experiencias viví, en lo académico y profesional, a nivel afectivo conocí personas que marcarán indeleblemente mi vida y cada una de ellas de forma muy personal. Sin mencionarles saben perfectamente quienes son.

A mi regreso a México me topé con el verdadero inicio de mi vida profesional y es el momento que hoy estoy viviendo, el momento que se disfruta y se sufre. 2009 cierra una década de grandes cambios y yo la clausuro denominándome un joven profesionista. Este momento coincide con grandes cambios en mi vida, como en muchas personas de mi generación, pero valoro saberme consciente de ello y de la responsabilidad histórica que representa. La trascendencia es un tema central para mí y busco encontrarla. La huella que cada uno deje en la historia corresponde a cada quien y a través de la memoria de otros – que aún no existen – daremos testimonio de nuestra obra. El eco de nuestra vida permanecerá sólo de esa manera. Hoy cerraremos la primera década del siglo XXI y me intriga saber qué es lo que hemos hecho y qué haremos.

Primera década del milenio te extingues y yo te robo un año más.

 

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About Alejandro O.

Internacionalista mexicano.